| Con sus 79 años lo encuentro allá, en su estudio, subido en la escalera, retocando no se qué en un Cristo monumental. |
| -¿Trabajando? |
| -No sé hacer otra cosa. Mi padre, que era un trabajador incansable nos legó eso: un entusiasta amor al trabajo, ¡Mi padre! Aquí lo tengo. Mírelo. |
| Y me lleva hasta donde está su magnífico busto. |
| -Y esta es mi madre. Antes de acostarme todas las noches me despido de ellos. |
| Tallaví -secretario del maestro, hombre cordial, afabilísimo, atento hasta el menor detalle- nos dice en voz baja: |
| -Todas las noches los besa y luego besa ese Santo Cristo; y cuando se lleven ese, que ya está casi terminado, quiere poner en el mismo sitio otro, para no dejar ninguna noche de despedirse de los tres. |
| -¿Y a estas horas trabajando aún? |
| Sigue Tallaví: |
| -La otra noche vino no se quién a algo urgente. Eran cerca de las 11. Entramos y trabajando estaba. |
| -Esto está lleno de cosas en marcha. ¿Tiene usted muchos encargos? |
| -Tallaví, ¿cuantos encargos tenemos? |
| -Aparte de un "Prendimiento", que es un encargo de los Californios de Cartagena, y que no está aquí porque se lo ha llevado el carpintero para poner la peana, ya ve usted: dos Cristos, dos Dolorosas, una "Caída", una "Piedad"... Todo entre manos. Pero, por lo que ve, no crea... Ni la escultura ni la pintura tienen ahora mucho campo. La higiene y la moda imponen ahora unas casas sin herrajes, sin adornos, a base de líneas rectas, con grandes ventanales para que entre el sol. Allí no caben techos pintados, ni esculturas, ni cuadros.. ¿Qué harían un "Velázquez" en un despacho con muebles de acero? No se venden cuadros por eso. Con una excentricidad cualquiera ya está adornada una habitación. |
| -Acaso esa orientación acabe pronto. |
| -Es muy posible. ¿Ha visto usted qué entusiasta del arte es el Caudillo?. |
| -Estuve presente en su visita al Museo Sorolla. Ese ha sido un gran acierto, porque Sorolla se lo merece todo. Aquellos cuadros, a oscuras dan luz. Sorolla ha enseñado a pintar el sol. Es la escuela levantina. |
| -¿De modo que ahora los escultores tienen poco que hacer?... |
| -Menos hacían en la tiempos de la República. Entonces nadie encargaba nada. |
| Tallaví: |
| -Pero él, con encargos y sin ellos trabajaba para procurar que viviesen los que trabajaban a su alrededor. |
| -Como su vida ha ineresado tanto, ya sabemos todos en sus primeros años, allá en la playa con barro y con cera, hacía usted cositas vendía, como las acuarelas que pintaba; y que luego siuió a su hermano a Roma. ¿Cómo estaba la escultura entonces? |
| -Haciendo Viriatos desnudos. Claro es que había escultores de mérito... Pero, en general, lo que dominaba era un clasicismo rutinario. Yo quería algo más: quería vida, arte basado en la realidad... Fuí a Pompeya, y allí vi algo de lo que buscaba. Y lo que vi en Pompeya y mi espíritu levantino me hacía ansiar... eso vida, realidad hecha arte. Pasaba yo por San Francisco de Assisi, y advertí algún revuelo entre algunos chicos que gritaban. Era un monaguillo se había quemado los dedos en el incensario. Y nació mi "Monaguillo", que fué elogiadísimo en el Círculo Internacional de Bellas Artes, y que luego, el año 34, hecho en bronce, y de tamaño grande, le dieron la segunda Medalla en la Exposición de aquí. Antes de abrirse la Exposición me lo adquirió Fernán Nuñez. Y me lo pagó muy bien. |
| -Ese fué su primer gran éxito. ¿Quién un poco aficionado a estas cosas no conoce el "Monaguillo de Benlliure? |
| -También por aquel tiempo hice en barro una cabeza del gran pintor Domingo Marqués. La mandé a Munich y me dieron el primer premio. Por cierto que haciéndola se rompió un pedazo, y sin aquel pedazo la dejé. Me pareció que así quedaba mejor. |
| -Este Cristo no tiene corona de espinas... |
| -Pienso que Jesús, después de aquel camino lleno de incidentes, después de haber caído una y otra vez, después de limpiarle el rostro la Verónica, después de tantas y tantas cosas, es posible, es muy probable que en la cruz ya no tuviera la corona de espinas. Este lo ha visto el Obispo de Madrid y no ha hecho ninguna objección. De Málaga me encargaron un nazareno y lo hice sin corona. La Cofradía dijo que lo quería con corona, y les hice otro modelo como ellos querían. Pero la Junta de Bellas Artes y el Obispo, de acuerdi, eligieron el modelo que no tenía corona. Porque es que, además queda la cabeza más despejada, se ven mejor los detalles... Ese Cristo que le ha llamado a usted la atención es para el Santuario de Santa María de la Cabeza y está en una actitud muy nueva, muy expresiva... |
| -Está en el momento en que dice: "Perdónalos, Señor, que no saben lo que se hacen". ¡Bellísimo! |
| Tallaví: |
| -El nazareno que ha hecho para Cartagena es para vestir; pero el maestro ha querido hacerlo completo. |
| -Sí. Me parece mal que cuando le quiten la ropa aparezcan esos tres o cuatro palos que les ponen a las imágenes para vestir. Y además siempre será una obra completa. |
| -Estas dos Dolorosas son de expresión completamente distinta. |
| -La una va siguiendo a su Hijo con ansiedad, con angustia; la otra muerto ya Cristo, está vencida, destrozada, acabada. |
| * * * |
| -¡Cuantos toros! Usted ha sido muy aficionado a hacer toros. |
| -Y todos se vendían. Guerrita me dijo una vez: "Tu ganadería es la más cara y siempre la tienes "agotá". Estos forman una serie que se titulará "El toro". Está dedicada sólo al toro, pero se le verá desde el encierro hasta el arrastre. |
| -¿Ha hecho usted muchos niños? |
| -Muchos. Y muchos retratos. Y muchas estatuas. Y muchos asuntos religiosos. |
| -¿Cuantas obras habrán salido de sus manos en los 70 años de trabajo? |
| -Tallaví: Mira a ver si puedes tú contestarle. |
| Y Tallaví, tras muchas dudas y muchas vacilaciones, dice: |
| -Sin contar estas infinitas cosas que ve usted por aquí, en vitrinas, muebles y paredes; ni los bocetos y los apuntes, un una porción de cosas menudas, y hablando sólo de obras terminadas, no será ninguna exageración decir que pasan de mil. |
| -De todas ellas, ¿cual le gusta a usted más? |
| -La que está por hacer. Y si la hago la que creeré que será mejor será la que haré luego. El que siente el arte, mientras más tiempo pasa... mientras más años tiene, más quiere avanzar. Y puede avanzar más porque ha visto más cosas. El que se da por satisfecho y dice que su obra ha terminado, no sabe lo que dice o no ha hecho nunca obra. |
| -¿Le gustaba aquel Madrid de "entonces"? |
| -¡Claro que me gustaba! De aplaudir a Gayarre en el Real, nos ibamos a ver la cuarta de Apolo. Aquella "Agua, azucarillos y aguardiente". ¡Aquella "Verbena de la Paloma"! Porque aquello también era arte verdad. Todo arrancado del corazón de Madrid y llevado a la escena con arte, con sentir de artista. |
| * * * |
| Habla Benlliure con el entusiasmo de los años mozos. |
| Pero aún más admirable es que también con ese entusiasmo trabaja y produce. |
| (De "Madrid") |
| MANUEL JIMENEZ |