- ¿Pero?. Preguntaron ansiosos y envidiosos aquellos buhoneros del mar.
- Pero poca cosa son vuestras mercancias y mucho ha de ser lo que los hombres de más allá en cambio os darán... y las murallas que alzareis por más almenadas y por más inexpugnables que estén no os darán amparo contra la valentía de aquellos hombres indomables, negándose a doblarse bajo cualquier yugo. ¡Cuidado con ellos!
Quiero que lleveis en vuestros navíos, manuscritos, pinceles, cinceles, liras; entonces bienvenidos estareis entre aquellos hombres amantes de lo hermoso en todas sus formas. Quiero que, en los venideros siglos, aquellos discípulos aprovechados hagan de su tierra una lumbrera radiante en el mundo.
-¡Así sea! contestaron los marineros.
Desde entonces Iberia dió al mundo preclaros hijos en todas las Artes.
- Tu también, Nicomedes eres, aunque en la tierra extranjera, un hijo ilustre de la Hispania, añadiendo con tu pincel brillo a un lucero ya resplandeciente de Cartago-Nova, tu patria chica.
(Transcripción literal del libro Semaine Sainte a Carthagene)
XAVIER MARMIER.
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